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¡Ya es hora de Desaprender!

26 julio, 2012
mitos alimenticios
Tiempo de lectura aproximado: 5 min

 Por “suerte” nos ha tocado vivir en una era donde lo más básico y sencillo es perseguido ya que no sale rentable a los Grandes que manejan la economía mundial.

Este dominio como bien sabemos, se ve reflejado en todos los ámbitos de nuestra vida como individuos, desde el plano laboral, cultural, social y sobretodo el sanitario.

Y, ¿porqué entonces digo que por “suerte” nos tocó vivir en esta época? Si parece un desastre… Sencillamente porque gracias a la elevada información de la que disponemos es posible comenzar a generar un cambio. A gestar un nuevo rumbo para las generaciones venideras, (considero que todo aquel que piense que verá en vida dicha transformación creo que experimenta una utopía) y que por fin seamos un poco más dueños de nosotros mismos.

Creo que lo importante ahora es “Desaprender” y con gran seguridad será lo más complicado de todo.

Hasta ahora hemos ido aprendiendo lo que nos han querido ir enseñando, sobretodo en el ámbito de la alimentación que es de lo que tratará este post que he escrito.

Una mala nutrición es el principio de muchas enfermedades y malestares que a las farmacéuticas generan ingresos espectaculares.

¿Quién no ha crecido bajo la constante idea de que la dieta Mediterránea es una de las mejores existentes? Muy completa, saludable y con atributos que casi la idolatran…

Informémonos mejor, ¡desaprendamos! en lugar de dar por sentado lo que nos cuentan. Tenemos que aprovechar esa avalancha informativa de la que disponemos y hacer uso de ella.

Los países europeos que siguen una dieta Mediterránea casualmente tienen el mayor índice de obesidad, sobretodo infantil. Entre estos países España está en cabeza del ranking, en concreto uno de cada cuatro niños en nuestro país es obeso, en lo que se traduce que el 23% de los niños tiene este problema, seguido muy de cerca por Italia. Estos datos alarmantes son de estudios realizados por el Programa Thao de Salud Infantil en el 2009 y a fecha de hoy la cifra va a agravándose.

Consideremos que lo que voy a exponer en este post es “desaprendizaje” y que posiblemente rompa el esquema nutricional de muchos de los que os habéis quedado leyendo hasta estas líneas.

Mi intención es desmitificar esa afirmación archiconocida: “Hay que comer un poco de todo”.
Para ello pretendo alentaros a buscar más información sobre lo que aquí comento, que dudéis de lo que creéis sabido y abráis la veda para salir de esa esclavitud informativa. ¡Leed más!

Basta ya por favor de desbancar a las grasas del lugar que les corresponde y pensar que aquellos alimentos “Light” o “Soft” son idóneos para nosotros.
Muchos conocen este fenómeno bautizado “Efecto Yo-yo” de numerosas dietas que existen hoy en día (y que no funcionan a largo plazo), pero para quien no esté familiarizado con él, comentaré un estudio en el que aplicaron a un grupo de ratas de laboratorio una dieta muy alta en calorías para aumentarles de peso, a la vez que hacían mediciones sobre el tiempo que tardaban en sobrepasar un 20% de su peso corporal.
Después de esto se les sometió a una dieta hipocalórica (baja en calorías) típica hasta conseguir llegar al peso inicial, controlando también el tiempo que tardaron en recuperarse.

Luego por segunda vez, les suministraron la misma dieta alta en calorías y observaron que las ratas aumentaron de peso mucho más rápidamente y tras someterlas nuevamente a la dieta hipocalórica, tardaron muchísimo más en recuperar su peso.

Quisieron ver qué ocurría si hacían el mismo proceso una tercera vez, de nuevo dieta alta en calorías, para luego administrar una hipocalórica. Es resultado fue asombroso. Las ratas subieron de peso de forma espectacular y tardaron unas ¡nueve veces más! en recuperar el peso corporal inicial. Pero lo curioso de esto es que no todas las ratas lograron quedarse en su peso, muchas de ellas no lo recuperaron nunca incluso manteniendo la misma dieta hipocalórica permanentemente.

Este es el famoso efecto o dieta yo-yo.

Pero ¿por qué no funciona? Simplemente porque la dieta hipocalórica tradicional y que se viene recomendando con las personas que son obesas es DEFICIENTE.
Son dietas que debilitan, que no nutren.

Debemos partir de la base que los alimentos no son únicamente para actuar como un combustible para nuestro organismo. Nos proporcionan muchas más cosas a parte de energía.
Las grasas, tan odiadas por muchos, además de proporcionar esta energía que comentaba, también interviene en la regeneración de nuestras células y lo hace de una forma muy activa. Nos permite la asimilación de vitaminas liposolubles tan importantes, también mantienen la producción de hormonas que forman un papel fundamental para la mayoría de los procesos corporales.

Y es que las proteínas, junto con las grasas, son los ÚNICOS nutrientes plásticos y regeneradores por excelencia. Es más, la cantidad de proteínas que ingiere un individuo medio es inferior a la que debiera, y a más inri, más insuficiente es cuando se suministra una dieta hipocalórica y “comer menos”.

Este craso error que tienen muchos nutricionistas proviene de la aberración histórica de considerar NUTRIENTES a los carbohidratos, y esto es bastante peligroso en la práctica ya que al componer un menú para una dieta normalmente no se está siendo consciente de la gran importancia que tienen mantener una ingesta constante de grasas y proteínas para mantener una buena salud.

Los alimentos que vemos en el supermercado hoy en día que dicen estar “libre de grasas” resulta que son puro azúcar y puros carbohidratos: muchísimo más perjudiciales que los alimentos con grasas a los que intentan sustituir.
Es tal el pavor a que la grasa ingerida impida adelgazar que desprecian la importancia real que tiene una ingesta adecuada.

Por ejemplo, la vitamina D es liposoluble (se disuelve en grasa) y si no se toma la cantidad suficiente de grasa no se puede asimilar, y ni si quiera nuestro propio cuerpo fabricaría esta vitamina una vez en contacto el sol con nuestra piel (como debería ser lo natural).
Son muchos años afirmando que la grasa es mala, que es dañina, que el sol es malo… Y en vez de rectificar, lo que se pretende es administrar unidades de dicha vitamina en cantidades diarias recomendadas para adultos a los niños recién nacidos, ya que dicen que incluso la leche materna no contiene suficiente vitamina D, pero sin embargo, a estas madres les siguen recomendando ¡tomar poca grasa durante el embarazo y la lactancia!

Los ácidos grasos Omega-3 son ácidos grasos esenciales, y esto quiere decir que el organismo humano NO los puede fabricar a partir de otras sustancias, y son poliinsaturados (contienen más de un doble enlace en sus carbonos). Son tremendamente beneficiosos para combatir enfermedades cardiovasculares, su consumo favorece al cerebro y además en altas cantidades podría disminuir los efectos de la depresión.
Incluso en niños se ha demostrado un mayor rendimiento escolar, y ayuda de forma significativa a aquellos pequeños hiperactivos a tornarse más tranquilos.
Pero algo muy importante a tener en cuenta antes de consumir Omega-3 es el tener cuidado al ingerir aceites de pescado como suplemento alimenticio, ya que existe el riesgo de consumir cantidades peligrosas de dioxinas, mercurio y otros metales pesados presentes en muchos pescados.
Debemos elegir cuidadosamente el producto, prestando atención a lo siguiente:

– Revisa su contenido de EPA y DHA por cápsula.
– Comprobar la proporción entre EPA y ácido araquidónico.
– Identificar la estructura del aceite (Ésteres etílicos o triglicéridos)
– Verificar los resultados de PCB’s, mercurio y dioxinas. Cuanto más bajos mejor.

Las altas concentraciones de EPA y DHA regulan la inflamación causante del aumento de grasa, encendiendo las enzimas quemadoras de grasa y el cortisol, producto negativo del estrés que provoca aumento del nivel de azúcar en la sangre así como un incremento en la producción de insulina.
Con lo cual, se necesita grasa para quemar grasa.
Infórmate y revisa todo lo que leas, y sobretodo aquello que veas por televisión. Hay todo un mercado que está dispuesto a engrosar sus bolsillos gracias a tus malestares, no brindes ese beneficio.

Conviértete en alguien sano y serás alguien más activo, más rejuvenecido y sobretodo, alguien más positivo y listo para enfrentar el día a día. ¡Aprende de nuevo!

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