Prueba de esfuerzo

En que consiste una prueba de esfuerzo

Como ya sabéis los que seguís las redes sociales de PaleoSystem, hace unos días realicé un test y quería comentar con vosotros mi experiencia y contar un poco en que consiste una prueba de esfuerzo, para qué se utiliza y por qué realizarla.

La prueba de esfuerzo ayuda a descartar que haya algún problema que nos impida seguir entrenando
Primero que nada y antes de entrar en detalle, quiero decir que he estado muchísimo tiempo haciéndome la remolona con esto. No es una prueba barata (puede llegar a costar más de 200€ – dependiendo de la clínica – si estás federado es posible que rebajen el precio) y para estas cosas parece que siempre da pereza y lo dejas en la lista de aquello que tienes que hacer y al final o no las haces o las dejas para lo último de lo último ultimísimo.

En este caso tengo que agradecerle todo el soporte a mi chico, que ha estado ahí en todo momento con esto y que no ha dejado de recordarme que es algo que TENÍA que hacer ya.

Como sabéis estoy preparándome para ir a la Spartan Race, y siempre he sido muy mala en aeróbicos (supongo que ya lo habréis leído por aquí, lo suelo comentar quejándome de ello 😅) pero por fin todo tiene ya un sentido.

La programación para mejorar en cardio que he ido haciendo es muy buena, tanto es así que he logrado avanzar muchísimo en comparación a como iba antes pero siempre siento que en realidad me falta más, que voy a medio fuelle y no puede ser que me canse tanto, que cada vez que salgo a correr me cueste. Tengo que buscar la motivación hasta bajo las piedras… incluso publiqué en las redes sociales una pregunta para saber cómo os motiváis vosotros, pero ahí todavía no sabía nada de mi condición. Vivía en la ignorancia 😂

¿Por qué me hice la prueba de esfuerzo? ¿Qué sensaciones experimentaba?

Me fatigo con facilidad cuando realizo entrenamiento aeróbicos.
¿Os suena la expresión “correr me mata”?
Sé que nada es gratis, ni mejorar es un caminito de rosas, hay que currárselo, pero en este caso realmente siento que hago un sobreesfuerzo. Suelo ser muy exigente conmigo misma, sí, pero ahora concretamente sé que hay un tope que no me permite sobrepasar la barrera que me gustaría. Y lo mejor de todo es que ¡YA SÉ DÓNDE ESTÁ! Sé mis límites, con datos fehacientes, para poder mejorarlos (y lo tengo todo escrito para que no se me olvide).

Tener todas estas sensaciones me hizo prestar más atención todavía a lo que mi cuerpo me va indicando. Pulsaciones muy altas, me cuesta respirar, necesidad de parar a caminar para tomar aire cuando se supone que empieza realmente a estar la actividad en pleno auge… etc. Esas son las indicaciones de que una de dos: o estas muy poco entrenada o algo ocurre con la salud.

A medida que iba avanzando en el entrenamiento iba mejorando mis tiempos, pero siempre seguía la sensación dolorosa y agobiante de no poder tomar todo el aire que necesito para realizar la prestación, de cansarme y tener que luchar con mi mente y mi cuerpo para no parar e intentar seguir. Salir a correr para mi es una batalla contínua conmigo misma desde el minuto 3 en adelante y una no puede mantener mucho en el tiempo una sensación así. Hasta que finalmente hice caso y fui a realizarme la prueba. Tener estas sensaciones mientras entrenas no solamente agota a nivel físico, sino que si no haces nada por ver qué ocurre también puede hacer que te frustres ¡o incluso te enfermes!.

Así que aconsejo a todo el mundo que intente ahorrar un poco para invertir en salud y realizarse una prueba de esfuerzo para conocer mejor cómo es el funcionamiento de vuestro cuerpo. Si estáis experimentando algo parecido a lo que me ocurre, o tenéis otros síntomas que también están interfiriendo en vuestro deporte o entrenamiento, sin duda es el momento de hacerse un test. Es algo que vais a agradecer.

En que consiste una prueba de esfuerzo

La definición corta podría ser que una prueba de esfuerzo consiste en medir la capacidad respiratoria o de esfuerzo además de la capacidad coronaria en un aparato de cinta o en bicicleta.

En mi caso, como veis en el vídeo más arriba, fue en cinta de correr porque bicicleta no realizo y no tiene sentido medirlo en ese medio.
En Medline Plus lo explican de forma sencilla.

Antes de subir en la cinta hay una serie de test. Primero que nada tuve una charla con la doctora, que tengo que decir que ha sido un encanto, ¡es una crack!. Rellené un cuestionario y tuvimos una conversación para crear todo mi historial clínico deportivo, que hasta el momento era inexistente, comentando enfermadades anteriores, tipo de entrenamiento habitual, sensaciones que tengo, etc, etc, etc.

También me tomó la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Después de ello, la doctora me realizó mediciones de espirometría (una serie de pruebas respiratorias sencillas donde te hacen soplar por una boquilla), estando en reposo. Con esta prueba se miden la capacidad pulmonar, tanto para tomar aire como para expulsarlo, además de la magnitud absoluta de las capacidades pulmonares, volúmenes pulmonares y la rapidez con que éstos pueden ser movilizados. Te tapan la nariz con unas pinzas y tienes que realizar un par de ejercicios respirando siempre por la boca:
– Respirar normalmente
– Cuando te sientas preparado expulsar todo el aire (sin tomar más aire previamente). Esto se efectúa 2 veces.
– Respirar de nuevo normalmente y luego coger todo máximo aire posible y expulsarlo todo lo más rápido y potente que puedas. También se realiza 2 veces pero yo aquí pinché. Ya mis volúmenes no parecían estar en la media, sino por debajo. Eso explicaría ya algunas cosas sobre las sensaciones que tengo en pleno entrenamiento. Además, me dio bastante mareo y tuve que sentarme un minutito hasta recuperar un poco – esta reacción al parecer no es común, así que a ti no tiene porqué ocurrirte.

Después de la espirometría procedimos con el electrocardiograma en reposo.

Si estás pensando en hacer la prueba y eres mujer, asegúrate de llevar puesto un top deportivo. Tienes que quitarte la camiseta y no puedes llevar sujetadores con nada metálico.
Te colocan unos 16 parches en el pecho que están conectados a la máquina y para que no se muevan te ponen una maya elástica a modo de camiseta. Es muy flexible con lo cual no molesta. Los parches no producen ningún tipo de daño, picor o reacción. Simplemente los llevas pegados y conectados a la máquina.

Después del electro en reposo comienza lo que todos esperamos cuando decidimos realizar la prueba de esfuerzo: ¡la actividad sobre la cinta!.
Antes de subir y comenzar, te ponen una máscara en la cara, bien sujeta. Esta máscara está conectada por 2 cables a una máquina que medirá los gases que respiras durante la prueba. Los electrodos también los llevas puestos para comprobar la respuesta cardíaca frente a la actividad. Al principio, al verme en el espejo pensé que iba a agobiarme mucho con tanto cable y con aquello puesto en la cara, pero una vez iniciada la actividad me olvidé por completo de todo lo que llevaba encima y me enfoqué en intentar pensar que estaba corriendo como hago normalmente, respirando como lo haría fuera.

Existen varios protocolos para hacer la prueba de esfuerzo y es aquí donde tu médico te orienta. Mi doctora me comentó los que podíamos elaborar y me propuso (según lo que iba viendo y cómo iba respondiendo durante el test) el protocolo de aumentar velocidad cada 2 minutos. Existen otros pero en mi caso este es el que podría ir mejor.
En realidad el test de esfuerzo sobre la cinta tiene una duración de 8-10 minutos aprox. y aunque sea poco tiempo, llegas a tu máximo.
Comienzas caminando y cada 2 minutos vas más rápido y con un ángulo inclinado en la cinta.
Cada 2 minutos la doctora me avisaba del aumento y me comentaba la velocidad a la que iba.
En realidad la prueba termina cuando tú lo indicas, si ves que no puedes seguir debes hacer un gesto (con la máscara no te permiten hablar) para informar que ya has llegado hasta donde has podido.
Si el doctor/a ve alguna anomalía durante el test, también se parará la prueba.

Cuando di el aviso para parar, pensé que sería algo más inmediato pero tienes que seguir corriendo a una velocidad inferior hasta llegar a caminar. Esto me resultó algo duro porque ya me sentía algo mal y generalmente cuando salgo a correr y noto lo que noté en la cinta durante la prueba, dejo de correr para caminar. Al no poder hacerlo aquí tuve que luchar un poco para aguantar unos minutos hasta llegar a la fase de andar. Esto sí me resultó algo agobiante pero no era nada que no pudiese manejar. En todo momento me sentí muy segura en la prueba.

Qué comer antes de la prueba de esfuerzo

Otra de las preguntas que tuve fue qué comer o qué no tomar antes de una prueba de esfuerzo para que no interfiera en los resultados.

No se debe fumar ni tomar bebidas alcoholicas o con cafeína antes de la prueba de esfuerzo, al menos unas 4 horas antes como mínimo y en muchos casos tienes que evitar el consumo de cafeína durante 24 horas antes. Esto te lo podrá comentar tu médico. También es preferible no comer durante las 4 horas previas a la prueba.
De todas formas, si no estás acostumbrado/a a entrenar así y eres de los que necesitan comer un poco antes, haz tu rutina normal como cuando vas a ir a entrenar. Ten en cuenta que tiene que ser lo más cercana posible a lo que haces normalmente (pero teniendo en cuenta los factores de la cafeína).

Un pequeño listado que puede contener cafeína o que puede alterar la prueba es este:
– Té, café
– Chocolate/cacao
– Refrescos en general (aunque diga que son sin cafeína)
– Medicamentos/analgésicos con cafeína
– Estimulantes en general

Dónde se puede realizar una prueba de esfuerzo y cuánto cuesta

Las pruebas de esfuerzo pueden realizarse a través de la Seguridad Social, pero únicamente si te han indicado alguna cardiopatía o han encontrado algún indicio de posible enfermedad, así que para hacer una prueba de esfuerzo deportiva lo suyo es hacerlo en médicos privados. Se hacen en un centro de medicina deportiva, por médicos especialistas.
Si estás en una ciudad grande es posible que encuentres centros de Tecnificación Deportiva, y ahí también las pueden realizar.

RESULTADOS

Interpretando los datos

La parte de resolución de la prueba me resultó de lo más interesante, aunque también ha sido un poco duro de masticar debido a lo que posiblemente me ocurre.
Además de confirmar si existe alguna patología, en la prueba de esfuerzo verás los resultados de lo siguiente (entre muchas otras cosas):

VO2max (consumo máximo de oxígeno que nuestro cuerpo puede procesar)
Este dato nos indicará nuestro nivel de resistencia básicamente. Cuanto mayor volumen de VO2max tengamos, más resistentes seremos y podremos obtener más energía de hidratos de carbono y grasas.

VT1 o Umbral aeróbico:
Sirve para identificar la intensidad de rodaje en la que nos sentimos cómodos y donde nos vemos capaces de aguantar por más tiempo. Aquí vemos a cuántas pulsaciones y con qué velocidad utilizamos el metabolismo aeróbico. Si entrenamos por debajo de este umbral no estaremos mejorando el rendimiento.

VT2 o Umbral anaeróbico:
Este dato ayuda a calcular la velocidad que tendremos que llevar en las series sin fatigarnos.
Mirando las pulsaciones y la velocidad del umbral anaeróbico que tenemos, se puede estimar la velocidad máxima cómoda.

Frecuencia cardíaca máxima:
Podemos tener una frecuencia cardíaca que no concuerde con la frecuencia cardíaca máxima teórica (que es muy probable que así sea) y la conoceremos con esta prueba. Sirve para calcular en porcentaje de pulsaciones las cargas del entrenamiento. También nos ayuda para conocer a qué velocidad de carrera nuestro corazón alcanza su límite.

Con los datos obtenidos se determinan las zonas de entrenamiento aeróbico, y estas son uno de los parámetros más importantes a determinar en una prueba de esfuerzo. Aquí se determinan las intensidades del entrenamiento para permitir un mayor rendimiento deportivo.
Hay 5 zonas, desde la Z1 hasta la Z5.
Teniendo en cuenta estas zonas, se puede determinar qué tipo de entrenamiento debo seguir para mejorar la prestación y obtener unas recomendaciones para entrenar.

En el resumen de la evolución de la prueba se muestran los datos de toda la prueba. La mía en concreto tuvo una duración total de casi 12 minutos y en dicho resumen se ve cómo voy reaccionando cada 15 segundos aprox.

Cuáles han sido mis resultados en la prueba de esfuerzo

Para no extenderme mucho más con el post, os resumo que la hipótesis es clara pero que hay que contrastarla.
Es posible que tenga una problemática a nivel de los alveolos en los pulmones. Esto puede ser por algo congénito (de nacimiento). Mi madre fumaba durante el embarazo… (para que luego digan algunos médicos que es mejor que las madres fumadoras sigan fumando algún cigarrillo para evitar el estrés que supone el “mono” del tabaco, y no pasarle esto al feto, en fin… ese es un tema a parte) y con mucha probabilidad eso fue un factor decisivo contra la maduración de mis alveolos pulmonares.

Así que mi problema está en el intercambio de gases de CO2 y O2, por decirlo de una forma sencilla y que se entienda mejor, me intoxico de dióxido de carbono y no soy capaz de obtener todo el oxigeno que debería. En el momento máximo del entrenamiento mi respiración se comporta como si yo fuese una persona obesa y con bronquitis crónica (y no es el caso).

Estoy totalmente adaptada a hacer entrenamientos de potencia, en las gráficas se ve mi consumo de hidratos cuándo comienza al igual que cuándo dejo de consumir grasas y se ve claro el tipo de deporte para el que estoy “hecha” y no es de carrera.

Según me comentó la doctora, si tuviese una vida sedentaria probablemente ni me hubiese dado cuenta de mi problema respiratorio, pero a la hora de entrenar lo noto muchísimo. Efectivamente cuando mi cuerpo me solicita parar es porque necesita oxígeno.

Para detectar si de verdad tengo este problema en los alveolos, más bien a nivel incluso de los neumocitos que es lo que sospecha la doctora, tendría que hacerme una prueba con contaste y la verdad es que paso de tomarme un líquido para que me metan en un TAC y lo comprueben… realmente si así es, qué. No hay solución. Esto no se opera.

Otra manera menos invasiva de detectar que efectivamente me ocurre esto es con una analítica de sangre, viendo los valores de α1-antitripsina se puede tener una pista o indicio.
Ya tengo la solicitud para la analítica, y espero que no tarden mucho en darme los resultados finales, pero básicamente la doctora lo ha visto claro.

Mi conclusión

No busques los errores, busca un remedio
Esto para mi ha sido un golpe duro. Mis síntomas son similares a un cuadro enfisematoso y tengo que asumir que efectivamente tengo una limitación fisiológica y que ello incidirá (e incide) en mi salud.

Ahora ya conozco el rango donde tengo que moverme en pulsaciones y velocidad para ir tranquila y esto es todo un alivio para mi, aunque también es un sentimiento enfrentado porque tengo que reconocer que nunca llegaré donde me gustaría. Es como pretender que un Fiat se comporte como un Ferrari… obviamente la máquina no es la misma.
El rango de entrenamiento que tengo es muy cortito, esos son mis límites, tengo que reconocerlos, respetarlos y aceptarlos para mejorarlos en la medida de lo posible y así conseguir que ese Fiat vaya full equip 😝 .

Voy a intentar ampliar mi rango aeróbico para así mejorar mi respiración pero ello me va a requerir mucho trabajo y esfuerzo pero no me importa porque creo que este es, y ha sido, el mayor reto que se me ha presentado en la vida: ¡RESPIRAR! Mejorar la salud es lo principal y a partir de ya voy a ponerme a ello.
Conseguirlo no tiene precio y me fio muchísimo de lo que me ha comentado la doctora. Podré mejorar dentro de mis posibilidades.

La vida es 10% de lo que me ocurre y 90% de como reacciono a ello… Con esto quiero decir que por un momento, cuando me enteré de la noticia, pensé en dejar mi preparación para la Spartan… en 4 meses vista (es cuando me espera la carrera) con mi condición no es posible mejorar para la fecha de la carrera… pero ahora, tras asimilarlo todo, voy a ir a por ello porque lo que NO tengo de genética SÍ lo tengo de coraje. Iré respetándome, y si no quedo en un buen puesto no habrá problema, porque igualmente habré ganado por el mero hecho de haberlo conseguido.

Dentro de un año volveré a hacerme la prueba y mis niveles tienen que mejorar. Voy a encargarme de ello porque cuanto más hacemos, más podemos hacer.

Así que si esta experiencia que estoy viviendo puede animar a alguien para que realice sus pruebas y puedan diagnosticar y prevenir alguna anomalía, enfermedad, o situación que esté empeorando vuestra salud, estaré satisfecha.

Muchísimas veces salimos a entrenar tan ricamente, sin saber realmente si estamos en una zona segura para nosotros. Nos ocurren cosas pero no prestamos atención e intentamos superarnos y ponernos tal vez a la altura de nuestros compañeros de entrenamiento pero creo que a veces hay que saber dejar un poco de lado esa competitividad o ganas por superarse y prestar más atención a lo que nuestro propio cuerpo nos está diciendo. La salud depende de ello y eso es lo más importante de todo. Tenemos un cuerpo para toda la vida, ¡amémoslo y cuidémoslo lo mejor posible!

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