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TAE (trastorno afectivo estacional)

8 octubre, 2012
TAE (trastorno afectivo estacional)
Tiempo de lectura aproximado: 6 min

En la era de los trastornos en la que nos sobra de todo pero nos falta de tanto, nos encontramos con el TAE (trastorno afectivo estacional)

Es un tipo de depresión que suele darse entre otoño e invierno. Este tipo de trastorno puede tener sus inicios en la adolescencia o en los principios de la edad adulta y como cualquier otra depresión, se da más en mujeres que en hombres.

Se tiene mayor riesgo de sufrir TAE en lugares de noches muy largas de invierno. Aunque también puede darse el caso de depresión durante el verano (mucho menos común)

Quien padece de este trastorno afectivo estacional presenta síntomas que se van intensificando a final de otoño y en invierno.
Normalmente son los mismos que para cualquier otra depresión común:

  • Aumento del apetito
  • Desesperanza
  • Menor energía
  • Menor capacidad de concentración
  • Aumento del sueño
  • Pérdida de interés en el trabajo y actividades varias
  • Lentitud en movimientos
  • Aislamiento
  • Irritabilidad
  • Tristeza, etc.

El TAE a veces puede convertirse en una depresión prolongada por todo el año, e incluso puede ser posible presentar trastorno bipolar o intenciones/pensamiento de suicidio.

¿Cómo saber si se padece de TAE?

Lamentablemente no existe un examen que diagnostique el trastorno afectivo estacional. Es el médico quien puede dar con ello simplemente preguntando sobre los síntomas, además de unas pruebas analíticas que descarten otro tipo de trastornos similares al afectivo estacional.

El juego de las hormonas, ¿qué sucede realmente?

En la depresión y en la ansiedad podemos encontrar la implicación de la serotonina.

Pero ¿qué es la Serotonina?. Es básicamente una proteína esencial y se forma únicamente en estados óptimos de salud.
Nuestro cerebro produce constantemente sustancias tales como la dopamina, norepirefrina, serotonina y un largo etcétera de sustancias químicas que son denominadas neurotransmisores.

Durante las 24 horas del día nuestro cerebro está produciendo sin parar, y en otoño/invierno es cuando se puede observar un aumento en depresiones y crisis de ansiedad por falta de luz natural. Es el motivo principal del TAE.

Nos hace falta la luz natural del sol, ya que no solamente podemos encontrarnos más tristes si carecemos de ella, sino que también podemos padecer de insomnio, cefaleas, fatiga crónica, ansiedad, estrés, mareos, raquitismo, inapetencia sexual, impotencia e infertilidad, entre otros.

Estudios sobre la materia indican que la mejor luz es con diferencia la luz de la mañana. Es la que más ayuda a luchar contra la depresión o apatía, ya que la luz matutina es la luz blanca y brillante que necesitamos para despertar. La luz de la tarde es más suave y sus colores tienen menos intensidad, invitando más a descansar.
Así funciona el ritmo circadiano, el que los seres humanos y mayoría de seres vivos tienden a seguir. Pero no siempre podemos disfrutar de la luz del día como quisiéramos, por trabajo, estudios, o situaciones varias, haciendo que no sigamos nuestros ritmos naturales produciéndonos trastornos físicos además de psíquicos.

El papel de la melatonina

Nuestro cerebro envía órdenes a determinadas hormonas, dependiendo de la luz solar que tengamos. Una de las hormonas mayormente implicadas es la melatonina ya que es la encargada de regular el sueño, la temperatura corporal o el hambre.

Producimos más melatonina cuando se reducen las horas de luz y a su vez disminuye la serotonina, la cual tiene mucho que ver con nuestro estado de ánimo.

La melatonina y la serotonina son antagonistas. Si producimos más de la primera, la segunda se ve reducida considerablemente, lo que explica el bajón anímico que puede suponerle el otroño a la mayoría de personas.

¿Qué hacer para mejorar el estado anímico?

Algunas personas parecen tener mayor predisposición a padecer TAE, pero existen varios métodos que pueden ponerse en práctica sin necesidad de incluir fármacos ansiolíticos en nuestro día a día, ya que es lo que se acostumbra recetar a aquellos que padecen estos síntomas.

Está comprobado que la exposición solar de entre 15-30 minutos al día logra aumentar nuestra producción de vitamina D, esencial para nuestra piel y órganos, además de activar la producción de serotonina. Un rato de luz al día hará que nos encontremos mejor.

También la actividad física es muy importante, ya que con ella logramos producir mayor endorfinas, hormonas que encarga de mantenernos contentos, eufóricos y alegres. No podemos olvidarnos de entrenar en esta época del año, salir a realizar actividades al aire libre cuando nos sea posible, y disfrutar de la mañana con toda su luz.
A pesar de que el clima no acompañe en los meses venideros al otoño, siempre será mejor la poca luz que nos ofrezca el día que una bombilla artificial que es incapaz de activar nuestros neurotransmisores.

Es importante mantener la melatonina a raya, junto con la serotonina y para ello el papel de la alimentación es fundamental.
Los alimentos primarios o ancestrales tienen la respuesta.

Alimentación para asegurar un buen estado anímico

A muchos les ocurre que cuando se sienten anímicamente bajos, tristes o estresados atacan la despensa y nevera en busca de azúcares y carbohidratos. Pero ¿por qué ocurre esto?
El hecho es que un incremento de azúcar en sangre estimula la producción de insulina y ésta a su vez permite que las neuronas de nuestro cerebro sean receptivas al aminoácido triptófano, desde donde el cerebro crea la serotonina que es una de las hormonas que nos hacen sentirnos bien e involucran la regulación del sueño y el placer.

Ya tenemos el motivo del porqué tenemos tantas ganas de comernos esa pizza o pastel de chocolate tan apetecible sobretodo cuando nos encontramos frustrados por algo. ¡Buscamos un chute de insulina y triptófano!
Pero sabemos que esto es solamente momentáneo. No dura mucho esa ‘euforia’. Así que hay que pensar a largo plazo… Debemos mantener el nivel de azúcar en sangre estable para evitar estos subidones y bajones anímicos.

La mejor manera de combatir este estado es empleando la alimentación correcta. Existen alimentos que pueden ayudarnos a subir nuestra serotonina de forma menos ‘agresiva’ que un donuts glaseado.
Nuestra alimentación debe ser de lo más variada y colorida posible. El tema de los colores no hay que dejarlo de lado, porque ciertos colores de los alimentos nos hacen tener un efecto beneficioso en nuestro estado anímico.
Los alimentos que son rojos y anaranjados son capaces de estimular. Los azulados son calmantes, los verdes ayudan en nuestra concentración y los amarillos nos animan.

Dentro de este arcoíris de alimentos, podemos destacar a 4 en concreto.

Los ‘4 alimentos naturalmente felices’ más efectivos

Estos 4 mosqueteros son posiblemente los más efectivos sobre el resto:  el cacao, el plátano, la piña y el pimiento.

El cacao, la ‘droga del amor’:

Dispone de acciones distintas ya que es el alimento perfecto para estimular entre comidas. Podemos picar por ejemplo 2 trozos pequeños de alguna tableta de cacao puro y estaremos proporcionando a nuestro organismo azúcares suficientes además de la manteca propia del cacao que impulsa a nuestro cuerpo a ser más receptivo para absorver triptófano. De esta forma elevamos nuestro nivel de serotonina.
Además de ello, el cacao nos proporciona una cantidad de cafeína que nos activa de forma efectiva. Al igual que la feniletilamina (se encuentra en varios alimentos fermentados, como los granos de cacao. También está en los quesos, por eso ‘enganchan’ tanto) que nos aumenta el nivel de azúcar en sangre ofreciendo un efecto estimulante.

No debes pasarte con la ingesta de este alimento si eres propenso/a a engordar con facilidad, pero empleado en su justa medida puede alegrarnos el día.

 

El plátano:

A pesar de lo que muchos piensan sobre el plátano, no engorda como dicen. Podeís ver una tabla sobre su carga glucémica en ¿Qué es el índice glucémico? de la sección Nutrición
Están llenos de minerales y nutrientes así como fibra y poca grasa. Son muy ricos en vitaminas y oligoelementos que nos proporcionan un aporte energético muy rápido.

Es un alimento que reequilibra los niveles de ácidos grasos en nuestro organismo y ayuda a la producción de la serotonina, dándonos un efecto calmante sobre nuestro Sistema Nervioso. Además, fomenta el pensamiento positivo y nos ofrece un estado de ánimo más optimista.

 

 La piña:

¡Fuera las frustraciones!
Todos los minerales que contiene la piña, más sus vitaminas y compuestos contienen una parte activa que estimula la producción de la serotonina. Además, calma la ansiedad y la agitación nerviosa.

La vitamina C estimula la circulación y el metabolismo y la piña es buena contenedora de ella. Toda la combinación de sus componentes activos hace que nuestro cuerpo se vea fomentado en su capacidad regeneradora y de autocuración (la homeostasis en nuestro organismo). Nuestros nervios se verán más calmados y tendremos una ayudita extra en problemas de concentración además de aumentar nuestra motivación.

Si tienes problemas con conciliar el sueño por las noches, tomar piña te ayudará a dormir ya que el cerebro convierte el triptófano en melatonina cuando hay ausencia de luz. ¡Es como una pastilla natural!

 

El pimiento picante (o chile):

Aquí podemos encontrarnos con la capsaicina, sustancia irritante para los mamíferos, quien le da ese sabor picante. Es el sistema de defensa de este alimento para evitar ser ingerido, pero en bajas dosis la capsaicina puede ser un buen analgésico. Hace desaparecer el dolor ya que inhibe sustancias neurotrasmisoras. Pero hay que tener cuidado ya que también encontramos saponinas (glucósidos de esteroides o de triterpenoides con  acción irritante sobre las células).
Un consumo no muy habitual puede hacernos combatir la frustración, la ira y depresión, aunque nos produzca esa pequeña sensación de picor en la lengua.
El cerebro percibe este quemazón y para contrarrestar libera endorfinas que fomentan nuestro bienestar. Es el gran efecto del pimiento‘, conocido en biología.

Todos estos frutos podemos encontrarlos en otoño, y es que parece que la naturaleza sabe perfectamente lo que hace.
Son una buena ayuda para mantenernos más alegres durante estas épocas y además nos aportan grandes nutrientes.

Más frutos de la época de otoño son los siguientes:

Frutas: Manzanas, peras, uvas, piñas, naranjas
Frutos secos: avellanas, castañas, nueces, bellotas

¡Felíz provecho!

 

Referencias:
American Psychiatric Asosciation. Practice guideline for the treatment of patients with major depressive disorder. 3rd ed. October 2010. 
Tesar GE. Psychiatry and psychology. In: Carey WD, ed. Cleveland Clinic: Current Clinical Medicine 2010. 2nd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2010:section 11.
Prof. Dr. Ester Matzkin del grupo "Medicina".
Medline Plus.

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